No siempre se habla de ello, pero ¿sabías que los coworkings tienen su origen en los ciber cafés?

Resulta que aquellos autónomos que tan sólo necesitaban una buena conexión a Internet y un portátil para poder ejercer su profesión, encontraron en estos lugares la forma perfecta de completar su triángulo amoroso con el café que se ofrecía en ellos.

Poco a poco, cada vez más personas encontraron en los ciber cafés un entorno agradable e inspirador en el que poder concentrarse, salir de casa y socializar con gente. Gente que, como ellos, buscaban poder sacar el máximo partido a su trabajo sin necesidad de invertir grandes sumas de dinero en una oficina propia.

Y como sabemos, todavía muchos autónomos y empresas tradicionales buscan este servicio que ha evolucionado a lo que a día de hoy conocemos como coworkings. Los cuales distan mucho de las oficinas convencionales. Y es que el mundo corporativo encuentra en este tipo de oficinas un lugar donde la creatividad y el desarrollo de nuevas ideas proliferan.

También es importante destacar que uno de los aspectos que más valoran es el poder disfrutar de una buena taza de café acompañado de otras personas. De hecho, según un estudio, lo más importante para la gente a la hora de trabajar en un coworking es tener una buena conexión a Internet, una temperatura agradable y disponer de café de calidad. Y sino, mira qué ocurre cuando cualquiera de los tres falla…

Por último, decir que las mejores historias del coworking se han gestado con un café en la mano. Conocer a otros coworkers, hablar de programación, de diseño o de tu relación con clientes y proveedores, etc. En definitiva, compartir experiencias y aprender de los consejos de otros profesionales como tú. Todo pasa por tomar un café con tus nuevos compañeros.

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