Pese a haber una idea generalizada de que preparar un Espresso, partiendo de café en grano de especialidad es más lento y genera más «suciedad» o es «menos limpio» que preparar un café encapsulado, podemos afirmar de forma rotunda que eso no es cierto, puesto que no depende del formato de café, sino del sistema que se utilice y del tipo de cafetera.

Por otro lado, también hay la falsa creencia de que el café encapsulado es más barato. Pero nada más lejos de la realidad, pues para la conservación adecuada del café que hay dentro de una cápsula hay muchos componentes, algunos conocidos y otros no tanto, pero por ellos se está pagando hasta 7 veces más que por 1kg de café en grano. Además de tener un coste medioambiental incalculable.

Y es que recordemos que el reciclaje de las cápsulas es mucho más complicado debido a que debemos separar el contenido del continente. Sin embargo, como hemos visto anteriormente en nuestro post «Aprovecha los posos de café«, los posos que obtenemos del café en grano se pueden reciclar de muchas maneras.

Según Kim Ossenblock, experto catador y creador del libro «Al grano», todos los cafés encapsulados que ha podido catar contienen un café demasiado tostado con tonos metálicos, a carbón (que indican un café quemado), moho (según nuestro experto indica defectos) y falta de aromas.
Eso sí, la mayoría tienen un cuerpo bastante redondo, entendemos que producto de la alta presión.

¿Quizás deberíamos empezar a ser más críticos y consecuentes con los productos que adquirimos? Especialmente con los alimentarios, ya que dicen mucho sobre nosotros y nuestra salud, física y mental.

¿Te unes al consumo sostenible?

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